A qui estoy nuevamente, hace un tiempito no paraba por aquí. Les cuento que ha sido un tiempo de mucha bendición, de mucha edificación y de mucho aprendizaje. Pero también ha sido un hermoso tiempo para observarme, para examinarme, y para identificar todas aquellas cosas que aún tengo que trabajar, pero sobre todo abrir mi corazón para que el Padre Celestial, examine, cancele, derrumbe y quite todos aquellos muros que no me dejan avanzar y simplemente depositarme en sus manos.
Cuando separamos tiempo para trabajar en nuestro yo, es impresionante. Examinarnos, evaluarnos, observarnos, duele porque se llora, se sufre, pero también se aprende. Darle la oportunidad al Espiritu Santo para que trabaje en nuestro interior es hermoso y a la vez intenso.
Cada tiempo de oración, de devocional, de intimidad, de conversación con mi amado, es un tiempo de expansion, un tiempo de verme en el espejo, y reconocer su voluntad para con mi vida. Hacernos preguntas que nos confronten, no siempre se hace fácil, pero son necesarias, porque nos enfrentan con nuestra humanidad caída, pero filtrado a trave de la Palabra reconocemos el cuidado del Padre.





Comentarios
Publicar un comentario
Gracias por visitar este espacio, Tiempo de intimidad con Nuestro Padre Eterno, Habitando en su presencia, deja tu mensaje y en la mayor brevedad contestare el mismo... Dios te continue bendiciendo