Juan 1:16
Porque de su plenitud recibimos todos, y gracia sobre gracia. Porque la ley fue dada por medio de Moises; la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie le vio jamás; el Unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.
El estilo de la invitación se ha comparado con la forma en que los vendedores ambulantes ofrecían su mercancía en el antiguo Oriente. El proverbista, en tono poético, usa una lengua semejante (Proverbios 9:1-6), donde la sabiduría, tomando forma humana invita a un banquete. El mensaje evangélico se da en torno a esta invitación que emana la gracia.
Dios es quien da el primer paso; siempre toma la iniciativa. El necesitado debe moverse hacia la fuente; el acceso permanece abierto para quienes voluntariamente acuden a tomar del agua de la vida.
No podemos ignorar las demandas de la gracia, tal como nos la presenta el apóstol Pablo en su carta a Tito: Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, ensenándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria y justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. (Tito 2:11-13)
Ahora Dios indica tres pasos indispensables para recibir su gracia:
1. Inclinar sus oídos y oír.
2. Venir, en un acto de fe, de afirmación y obediencia.
3. Cierra con un pacto con el hombre de vida eterna. La garantía de los fieles.
Jesus es el ''mártir'' de nuestra redención. El vino a darnos testimonio del cielo, y El mismo afirmo: Tambien el Padre que me ha envió ha dado testimonio de mí. Nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su aspecto (Juan 5:37) ... Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad.
Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz (Juan 18:37).
Nuestra naturaleza no logra comprender la profundidad de la excelencia del pensamiento de Dios. Sus obras y acciones están muy por encima de nuestra capacidad de comprensión.
El propósito de la gracia derramada en nuestra vida es hacernos productivos para-Dios. Es por la gracia que nuestra vida puede ser una bendición para otros y no simplemente absorber la bendición en forma estéril y egoísta.
Cuán importante sigue siendo, habitar en la presencia de Dios, está la mejor forma de conquistar su corazón. Hoy El Señor una vez más te tiende una invitación, no es casualidad que estes leyendo estas cortas líneas. Hoy la gracia de Dios se derrama sobre ti, sobre tu casa, sobre tus hijos, sobre tu matrimonio. Declara las promesas del senor para tu vida y nunca dejes de buscar presencia.
Habitando en su presencia
por: July Michelle Quiñones













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Gracias por visitar este espacio, Tiempo de intimidad con Nuestro Padre Eterno, Habitando en su presencia, deja tu mensaje y en la mayor brevedad contestare el mismo... Dios te continue bendiciendo